El conflicto de los maestros en Oaxaca es muy complicado y espinoso,
tanto, como para escribir una ponencia, ya que lleva más de 30 años y
pasa de ser un conflicto meramente sindical. Es un conflicto político,
donde hay todo tipo de intereses en juego y todos tomarán parte del
asunto, hasta que, irremediablemente, haya un muerto o se haga noticia
vieja.
Por un lado, tenemos un sindicato de maestros oaxaqueños inflexible,
espantosamente arraigado en la burocracia y apegado al sindicato
magisterial que lidera la nefasta Elba Esther Gordillo, dueña de las
quincenas de ese partido barco, pedacero y basura llamado PANAL(gas).
Por otro lado, está un gobierno que se instaló con patrocinio del
millonario rey de los autoatentados, José Murat, a cargo de un cacique
del cual se tienen datos de represión (contra maestros y civiles)
durante su campaña y desde que era conocido como el cacique más guapo
del PRI.
Enmedio, están los oaxaqueños, que tienen un centro histórico sitiado,
miles de morros que seguramente perderán sus clases y el curso escolar
(porque los huevoncitos de los maestros decidieron, mañosamente, hacer
su pancho antes de que terminaran las clases 'para presionar más al
gobierno'), y miles de votos y un estallido social tan latente como un
mechero en una fábrica de gas L.P.
Un polvorín, del cual todos van a sacar partido, y que difícilmente va
a resolverse a corto plazo pues los intereses políticos están -una vez
más- arriba de las buenas intenciones.
Incluso hasta el De(s)le(n)g(u)ado Zero (a la izquierda) ya sacó
boleto, y dijo que apoyará la causa de los maestros tan vehementemente
como lo hizo con los macheteros de Atenco (esto es, declaraciones que
sólo le interesan a sus seguidores pero sin un peso sociopolítico
real). La ignorancia y la pobreza permiten que personajes tan nefastos
como la Maestra Elba Esther sigan escupiendo declaraciones facciosas,
López Obrador siga deslindándose y Ulises Ruiz guarde silencio.
Mientras tanto, los educandos oaxaqueños sólo dieron, durante este
año, 120 días de clases de un total de 220, al parecer. Como aquella
frase de G.Bernard Shaw, réstenle vacaciones, días de cobro, días
feriados, cumpleaños, conquistas sindicales... ¿y qué obtenemos? como
50 o 60 pinchurrientos días de clases para 30 mil mocosos que
aprenderán que la fuerza de protestar vale más que lo que hicieron
Benito Juárez, Carranza, los Curie o el 2 + 2.
Sin ánimos de ser malinchista, desearía que tomaran el ejemplo de
países como Japón, que para protestar, torturan a los morros con horas
extra, obligando al gobierno a cumplir sus exigencias so pena de
ejercer un gasto gubernamental para la educación más alto del que
realizaría con un magisterio protestando. Admito que la mejor manera
tal vez no sea obligar a un chamaco a estudiar tanto para llevarlo al
borde del suicidio, pero tampoco se vale resucitar a Zapata, Villa o a
José Vasconcelos cada vez que al magisterio mexicano le parece que
gana muy poco.
Lo mismo hacen líderes charros, en la minería, agricultura, ganadería,
pesca, taxis, transporte público, albañiles, estibadores,
ferrocarrileros, doctores, comerciantes informales, antorchistas,
similares y conexos.
Hasta que no cambie esa mentalidad, del México profundo, estafado,
resentido, engañado y chamaqueado durante tantos años con políticas
cínicas, hipócritas y abusivas, no habrá un verdadero CAMBIO. No
importa qué color traigas o qué mentalidad tengas al respecto, creo
que puedes estar de acuerdo conmigo, al menos, en este punto.
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