Leyendo mis anteriores posts, encontré uno donde contaba cuando me
encontré frente a frente con el gobernador de Veracruz,
Fidel Herrera, durante uno de sus recorridos en la playa durante Semana
Santa. Muchas cosas se han dicho de él, desde antes de que fuera
gobernador y ahora que lo es, pues más. Mi primera conclusión, al
analizar aquel escrito, es que ahora cada vez que tengo que verlo me
nefastea, porque a veces dice lo que quiere, te hace esperar mucho
antes de dar alguna declaración intrascendente, además de que maneja
muy bien su imagen pública, por lo cual debes desmenuzar
meticulosamente cuándo está diciendo una verdad y cuando hace un
comentario para causar un efecto dominó. Francamente, sea cual sea el
caso, la experiencia más recurrente que he visto durante estos 8 o 9
meses como periodista de información general es que si quieres que
algo se arregle fácil, pídeselo al gober.
Recuerdo desde que llegué a trabajar en el diario, en una de mis
primeras órdenes de trabajo, encontrarme en la cabecera municipal de
Boca del Río a un viejito, muy amable, que andaba en una peculiar
silla de ruedas motorizada, sobre la cual vendía chicles y ahí la
llevaba. Más tarde supe que el señor había tenido un accidente, hace
muchos años, en la casa de un priísta prestigiado en aquel municipio,
de apellido Ferrari Pardiño, propietario también de un restaurán de
mariscos que está sabroso, aunque medio cariñosón para lo que es.
Bueno, el caso es que este señor andaba siempre cerca de donde había
reporteros, pues su intención era intercambiar dos palabras o tres con
el gobernador, para ver de qué manera lo podrían apoyar. En un
ejercicio de tenacidad, el hombre estuvo seis meses detrás de los
eventos oficiales, en los cuales tuvo la oportunidad varias veces,
aunque la suerte nunca estuvo de su lado. Hasta que un día, en el
World Trade Center, en el marco de una inauguración de esas a las que
al gobernador le gusta asistir (de hecho, sospecho que parte de su
carisma se lo gana apadrinando lo que sea), el señor de la silla de
ruedas se paró frente al presidium con una pancarta que decía "SEÑOR GOBERNADOR ME ACCIDENTE EN CASA DE FERRARI PARDIÑO Y NO PUEDO TRABAJAR
POR FABOR AYUDEME", y comenzó a gritar.
Más tardo que perezoso, ya tenía a tres colaboradores de Herrera
Beltrán encima de él, tomando sus datos, y retirándolo del evento so
promesa de ayuda inmediata para el desdichado sujeto (que venía
acompañado de su hija y su esposa, completando el cuadro).
En una sociedad donde la burocracia y la descalificación son cosas de
cada día, y la corrupción es un talante que se ve, pero no se dice, la
solución más fácil para casi cualquier exigencia económica o social es
acudir con la cabeza. A la nauyaca (nombre clave que utilizan para
llamar al gober) le gusta el protagonismo, incluso más que a su
antecesor, Miguel Alemán. Tanto, que incluso le ordena a sus guaruras
que en los eventos a los que asista lo dejen estar cerca de la gente y
que no se metan a menos que la situación lo amerite. Esto ya lo sabe
un grupo de personas, quienes han obtenido cierto beneficio de esta
situación. Otra vez me tocó ver una maestra que tenía 5 años sin
empleo, porque su plaza no estaba regularizada. En un tronar de dedos,
los achichincles del nauyacón tomaron datos, y el lunes ya estaba
chambeando. Hablando de resultados.
Su actitud populachera (que no es lo mismo que populosa o populista)
forma parte de una campaña perpetua que realiza por todo el estado. No
duerme más de 8 horas, y toda la semana procura estar en las 5
ciudades más importantes del estado, al menos dos veces por plaza.
Siempre activo, le resulta contraproducente cuando la gente ya le sabe
la maña.
¿Tienes problemas económicos? ¿Quieres chamba? ¿Nadie te atendió en el
hospital? ¿Te embaucaron y tienes alguna demanda social que ninguna
institución te puede resolver en menos de 2 semanas, previo trámite y
empadronamiento? Fácil: Caza al gober en algún evento. Él sabrá cómo
resolver tu exigencia, sea cual sea, sólo que sea ruidosa.
Incluso entre algunos compañeros (no lo dudo) se rumora una coacción
noticiosa oficialista, mediante la cual no le pegan periodicazos y
pasan a cobrar un cheque. Aunque a mí no me consta, puedo asegurar que
al menos el 30 por ciento de la cobertura de información que se genera
en el estado es de carácter oficial (medios, orejas, comunicación
social). Y si a eso le aunamos que la teoría de los cheques apócrifos
fuera fehaciente (como lo es en muchas otras partes de la república) y
algunas simpatías personales de muchos miembros de los generadores de
opinión, pues hay una perspectiva demasiado generalizada y amabilista
hacia la figura de quien pareciera ser, a veces, más un patriarca que
un gobernante común.
A mí, en lo personal, me caga echar flores a quien no las merece. Hay
que diferenciar entre que hacen su chamba porque la gente les otorgó
un voto de confianza, y no un puesto gratuito ganado tras una larga
carrera de compadrazgos y negociaciones políticas. Es más, aun hoy
existen candidatos 'oficiales', como una chica que era mi compañera de
clase y ahora es candidata a diputada federal por Veracruz, vía
designación fidelista directa. Todas las instituciones y programas,
contienen el logo de cuando era candidato (una especie de óvalo rojo
sin cerrar). Y de aquí hasta que termine su mandato tal vez siga
siendo así de oficialista el panorama y dudo que se debilite la
presencia y la buena impresión que le ha costado tantas horas-hombre,
aunque surgieran escándalos como a los gobiernos priístas de Puebla y
Oaxaca.
Tuesday, June 20, 2006
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